sábado, 9 de marzo de 2013

No dudo de las buenas intenciones de estos dirigentes de la izquierda media oficial. Esos medios marxistas a los que les gusta ser líderes de federaciones, de centros de alumnos o presidentes de curso. La crítica es la misma que les hacen todos.. Se creen como superiores "intelectualmente" para hacer cambiar las cosas hacia lo "mejor". Dudan de quienes defienden. Son como esos papás sobreprotectores que incapacitan al hijo por el miedo paradógico a creerlo incapaz. Son uniformadores. Esta weá de crítica parece media posmoderna ¬¬ pero creo que sale más desde una perspectiva que Se Busca "libertaria".

viernes, 25 de enero de 2013

Yo tenía un príncipe azul
pero no lo veía
porque se encargaron de
encerrarme en una pieza o hasta vendarme los ojos,
y darme infinitas vueltas
y tirarme al vacío
con tal de que yo no lo viera.



Y ahora que lo veo, es demasiado tarde...

martes, 18 de diciembre de 2012

Hay que tratar de llevar el corazón encima

O no llevarlo tan adentro.

Hace un tiempo me puse a leer unos artículos en internet sobre la soledad. Decían que estudios recientes han demostrado que las personas solitarias son "contagiosas" ya que, además de limitar sus relaciones sociales con otros, provocan que las pocas personas que le rodean limiten, a su vez, su círculo al mínimo. Los psicólogos al parecer están preocupados por esta situación (¿muy de la vida moderna?), aunque consideran que no es irreversible, teniendo conciencia de que sucede.

Yo no sé si me contagiaron o nací así; a lo mejor mi mamá me pegó ese sentido de autosuficiencia frente al mundo, pero la cosa es que con el tiempo me he vuelto cada vez más huraña en mi forma de vida y le he cerrado la puerta a muchas personas que me rodean, y que se han interesado en ser mis amigas.

A medida que han ido pasando los meses me he dado cuenta de lo sola que estoy. El asunto es lo obvio de que el ser humano no puede vivir sin un entorno social alrededor, que él le proporciona favores concretos así como -según deducción mía- ayudarle a entender cómo hay que relacionarse en el mundo. Es un asunto de adaptación y supervivencia.

En mi caso mi error fue, por un lado, ponerme soberbia y sentir que casi nadie estaba "a mi altura"; que los defectos, inmadurez, o deslealtades de las personas eran razón suficiente para alejarme de ellos, e intentar ser consecuente con las inconsecuencias del mundo. Por otro lado, fue ponerme a pensar meticulosamente, y de manera cada vez más constante y tortuosa, en cómo los grupos sociales evalúan a los sujetos, cómo funcionan los prejuicios y los estereotipos, y cómo podrían aplicárseme. Evidentemente, me importa más de lo que debiera lo que los demás piensan de mí. Será por inseguridad. En definitiva, la pérdida de ingenuidad sobre lo sucio del mundo fue oscureciendo mi mente de manera obsesiva hasta el punto de evitar relacionarme con él; de incluso caminar por la calle intentando no mirar y no ser mirada; tratar de pasar lo más desapercibida posible.

Ahora viene la cliché moraleja que a pesar de ello no deja de ser cierta... Que debo ser más segura de mi misma y que no debe importarme lo que opina el mundo sobre mí. Sé que soy, hasta cierta medida, "diferente"; que siempre me he ubicado en una posición de exclusión e inadaptabilidad social, de rebeldía y contra el status quo. Pero llegó un punto en que quizás traspasé más de lo que pensaba los límites, tuve miedo, y me escondí. Además, probablemente en todo esto también hay algo de paranoia y exageración (también dignos de mí).

Queda claro que nos encontramos en tiempos de transición, de cambio social; que se están tocando las fibras sensibles; que estamos en una etapa crítica. Ah, y que además estamos en Chile, donde todo es más complicado y lento.

viernes, 20 de julio de 2012

Falso Progresismo

Decirse a favor del matrimonio homosexual, pero manifestarse reacio a la adopción de parejas del mismo sexo me parece un “amarillismo” en mala. Todas las supuestas buenas intenciones de un principio quedan en nada si dudas o te parece preocupante la idea de que las relaciones homosexuales lleguen más allá que simplemente ser reconocidas institucionalmente como pareja. El asunto es la aceptación social de la existencia de un nuevo tipo de relación amorosa entre las personas. Si es así, estoy segura que ese “nerviosismo” que debe generar a muchos la idea de que estas parejas críen niños, evidencia que en realidad no estamos tan preparados y no aceptamos verdaderamente este nuevo patrón.

Estar a medias tintas es como no estar en nada, según yo. Si decimos que aceptamos a los homosexuales, pero tememos de su “salud mental” para criar un niño; o si decimos que somos súper pluralistas y que los aceptamos, pero igual por dentro nos gustaría que fuésemos más heteros en el mundo porque igual es “rarito” o antinatura su rollo; o si decimos (sobretodo los hombres) que no somos homofóbicos pero somos incapaces de compartir verdaderamente con estas personas, de establecer una conversación o integrarlos a nuestro círculo social, entonces somos unos cínicos que tratamos de vender una pomada progre (que está como de moda, ¿no?), pero no hemos cambiado nada por dentro realmente. Es fácil acoplarse al discurso moderno para no ser visto como “conservador” o algo por el estilo; pero dar el salto a la verdadera aceptación es otra cosa.

domingo, 15 de abril de 2012

El desfase

creer que todavía no estai curá cuando ya estai curá;
creer que estai un poco curá cuando estai terrible curá y volá.